Bebés preandantes descalzos igual a niños más inteligentes

Son muchos los niños que recibimos en Cirtema con alteraciones funcionales de los pies, predominando los pies planos entre un 35-40% de los niños de entre 2 y 3 años. Sus padres acuden buscando en la fisioterapia y osteopatía una valoración y tratamiento para su mejoría sin saber que previamente ellos podían haber prevenido o mejorado su evolución tomando unas simples medidas. Por ello este artículo trata de ofrecer información de calidad y veraz para que podamos ofrecer a nuestros hijos un desarrollo y crecimiento saludables.

En la actualidad hay una tendencia a calzar a los niños precozmente. Existen calzados denominados calzado para preandantes y calzado para gateo. Pretendemos ofrecer argumentos científicos que justifiquen la necesidad de dejar descalzos los pies de los bebés no andantes. Como método se ha utilizado el análisis y lectura crítica de distintas fuentes bibliográficas en relación al desarrollo psicomotriz del niño, tratados de neurología y las principales teorías sobre el desarrollo de la inteligencia en el niño. Un interesante artículo llamado «Niños descalzos igual a niños más inteligentes» Encontramos que el movimiento físico y el estimulo sensorial del bebé a través de los pies descalzos es factor de aceleración de maduración, del desarrollo propioceptivo y del desarrollo intelectual del niño.

En los primeros años de vida, moverse descalzo es fundamental para el correcto desarrollo del sistema nervioso.
El desarrollo motor es el sustrato del desarrollo intelectual. Es imprescindible para acceder a procesos superiores del pensamiento.

La neurología evolutiva nos dice que en los primeros 18 meses de vida es cuando más cambios se producen. El desarrollo neurológico depende de la maduración del sistema nerviosa central y el recién nacido no ha completado la maduración del sistema nervioso central. El crecimiento neural debe continuar después del nacimiento, contribuyendo en gran medida el ambiente en que se desenvuelve el niño, pues el desarrollo motor depende de la maduración y mielinización del sistema nervioso y ésta se estimula mediante el juego y el movimiento.

El sistema nervioso central del niño está dotado de una gran plasticidad y su desarrollo depende no sólo de su carga genética sino también de un gran número de estímulos externos, estímulos sensoriales del entorno. No es lo mismo estimular que forzar.

Los pies del recién nacido tiene una sensibilidad táctil exteroceptiva mucho más fina que la de la mano y se mantiene así hasta los 8 ó 9 meses. Por ello en los primeros meses utiliza los pies para informarse del mundo exterior, toca con ellos todo lo que tiene a su alcance, los manipula con sus manos y los lleva a la boca donde las terminaciones nerviosas sensitivas son mayores. A partir de esta edad el pie de forma gradual pierde este tipo de sensibilidad y se inicia otra más profunda, la sensibilidad propioceptiva.

Para la maduración de las habilidades motoras son necesarios el desarrollo de la coordinación visual manual y la adquisición de la información táctil y propioceptiva.
La propiocepción es la percepción de la posición y movimiento de algún segmento corporal en relación con el espacio. La propiceptividad juega un papel muy importante en el sistema nervioso central, informa de las variaciones posturales de la periferia, posibilita la regulación de movimientos.

Pero uno de los factores ambientales que más interviene en su desarrollo es el conocimiento de su propio cuerpo y luego saber diferenciarlo del mundo que lo rodea. Tomar conciencia del yo y del otro es progresivo. El recién nacido tiene dificultad para diferenciar su cuerpo de su entorno, de ahí la necesidad de llevarse todo a la boca, los objetos, sus manos y sus pies, para establecer los límites de su cuerpo y diferenciar su yo del entorno.

bebés preandantes descalzos igual a niños más inteligentes
Bebé manipulando sus pies con sus manos

A los 7-8 meses, que es cuando los niños manipulan sus pies con las manos o con la boca están aportando un importante estímulo para el desarrollo sensorial. No debemos reprimir la sensibilidad táctil de los pies calzándoles, pues informan del mundo exterior, transmitiendo sensaciones de temperatura, texturas… que favorecen el desarrollo psicomotor del niño, sino cuidar y potenciar la libertad de los movimientos de los dedos y de los pies; a estas edades los dedos, como órgano táctil, se mueven mucho.
En la primera infancia el juego que predomina es un juego motor, jugando con su cuerpo e individual. Juega con sus pies y ello es estimulante del desarrollo, pues permite la maduración del sistema nervioso estimulando la mielinización de las dendritas y favorece el control neuromuscular, el desarrollo intelectual y las habilidades sociales.

Es necesario que la planta del pie en el niño se ponga en contacto con superficies irregulares a fin de estimular las sensaciones cinestésicas y los reflejos posturales. El niño necesita el estímulo táctil, de presiones, de irregularidades del terreno para desarrollar la propiocepción, mejorar la posición de articulaciones, reforzar la musculatura.

bebés preandantes descalzos igual a niños más inteligentes
Bebé descalzo sobre superficie irregular

El calzado denominado preandante o el calzado para el gateo, no tiene justificación para su uso, impide recibir sensaciones, además añade un peso excesivo a los pies impidiendo hacer lo que necesitan, esto es, moverse y además el niño se lesiona al golpearse las piernas con ese calzado.

La conclusión final es clara: “No debemos poner impedimentos al desarrollo propioceptivo, neuromuscular e intelectual del niño encerrando sus pies en un calzado que no necesita, al contrario se deberá estimular a los niños a disfrutar de su cuerpo y de su motricidad con los pies descalzos”. 

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